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La Coctelera

La Bruja mala del cuento.

"QUE MI ALMA SE DERRAME EN LÁGRIMAS" Porque Dorothy no era tan buena como todos creían...y la bruja mala del oeste no era tan mala como quería hacer creer

8 Enero 2010

Ese vacio.

Son las tres de la mañana aproximadamente, debería dormir ya que al día siguiente tengo que madrugar. Sin embargo no lo hago.

Paso una hora echada en la cama mirando al techo mientras escucho una emisora de radio sin prestar mucha atención. Tenía la esperanza de poder dormirme con el sonido de voces pero esta vez no funciona.

Me levanto y voy hacia la ventana, desde ahí se ve el jardín. Hay luna llena y se entrevee entre las ramas de los arboles, en esa perspectiva parece un jardín mágico. Ojalá pudiera tener habilidad para pintar algo así, aunque dicha habilidad se me concediese solo esa noche para reflejar toda esa magia.

Miro la luna, ejerce una fuerza atrayente, sin duda. Entonces es cuando el vacio que siento dentro se hace más patente. Es la primera vez que lo siento, nunca había sentido nada antes, y la primera cosa que siento en mi vida es vacio y soledad. Poco a poco sin saber por qué empiezo a llorar.

Me siento en la silla y sigo mirando la luna con los ojos humedos, la mirada borrosa. Es la primera vez que lloro sin motivo aparente, sin que haya sido por alguna discusión con alguien. Llorar por llorar.

Han pasado 4 años y el vacio desapareció, he sentido más cosas y he llorado por otras muchas.

¿Sabes? a veces pienso que debería alejarme todo lo posibloe de ti, pero entonces pienso que voy a hacer sin ti, como poder afrontar de nuevo el vacio. ¿Por qué? porque tengo mucho dentro, por todo esto. Me preguntas que tengo dentro... Dolor, me aventuro a decir que amor a pesar de que yo jamás uso esa palabra, muchas cosas, más de lo que una persona debería tener dentro.

Soy una cobarde, porque debería irme pero no me atrevo a vivir sin ti, contestas "aquí me tienes", ambos sabemos que no es así, "ya, soy un fantasma" replicas. Esta noche si, "lo se".

Yo también tengo fantasmas del pasado, no hay sitio para más "vale, entonces no quepo en ti", siempre has tenido sitio en mi, nunca has querido entrar. "Vale".

No quieres hablar del tema. Vale.

Esta noche no veo la luna, pero el vacio ha vuelto.

Dices que lo sientes ¿qué sientes? "no querer hablar de esos temas, que estes vacia por mi culpa" Vale.

También dices que lo sientes por todo lo que haces, preocupate más por lo que no haces, lo hecho hecho esta. Ahora dices que lo sientes por no hacer nada. Sentirlo no basta.

Esta noche juguemos a ser fantasmas, fantasmas vacios de cuerpo o sustancia.

El día que me vaya de verdad quiero que me ayudes, que me borres totalmente de tu vida, que si te llamo no contestes, que si te voy a buscar no salgas, y que aunque te lo suplique no me admitas de nuevo en tu vida. "¿Por qué?" porque sola no podré. "Como quieras".

Me contestas enfurecido que hagas lo que hagas para mi está mal, que siempre me acuerdo de lo malo. Que acabas de dejar ayer a una persona por mi y que no puedes estar bien en horas. Que necesitas tiempo, que has estado llorando e intentando sonreir por mi.

Siempre te he dicho que no queria falsedad, y has sido falso. ¿Necesitas tiempo? el día de nuestro cumpleaños ella te estaba comiendo la oreja, y un mes después os dabais un beso, si...te daré el tiempo que tu no me has dado a mi, ¿dónde está la justicia? Pretendías que asimilase esto en nada y lo aceptase de un día para otro y ahora tu me recriminas el hecho de que quiero que estes bien...¡qué bonito!
Me vuelves a reprochar que la has dejado por mi, claro, para mi es muy fácil asumir y escuchar cada día que quieres estar con ella y que estás conmigo obligado, ¿no?

Él día de mi santo me regalaste un emotivo video junto con una bonita traición. El día de mi cumpleaños no recuerdo que me regalaste, dices que un video, pero no lo encuentro y yo jamás borro nada, bueno, un video junto con unos besitos en la oreja que ella te digo, ah, y que te gustaron por cierto.

Supongo que sería una estupidez pedirte que me devuelvas los años que derramé en ti.

No se te olvide repetirme mañana todo lo que me has soltado hoy, que entonces te regalaré yo un bonito adiós. Oh oh oh! mañana dime también que has dormido poco por mi culpa.

Si pudiera volver a atrás me alejaría de ti antes, cuando era seguro.

 

No haces más que pedirme que no me vaya, no lo entiendo, si yo me voy la tienes a ella ¿no? pero si tu te vas yo no tengo a  nadie, porque por suerte y ahora veo que por desgracia dediqué los últimos 3 años de mi vida exclusivamente a ti y perdi todo lo demás. Pero la mala soy yo que le has dicho a ella que no por mi culpa...claro. Tres años dedicados a ti en los que perdí todo, pero eso no cuenta.

He pasado tres años siendo tu esclava, mirando solo por ti, pensando solo en ti, derrochando en ti cariño y amor, y ese cariño no volverá a ser para nadie más porque al dartelo fue para que te lo quedases, y yo no quito lo que doy.

Simplemente no eres el único que ha renunciado a algo, solo que yo he guerdado y superado todo eso sin reprocharte nada a la cara, hasta hoy.

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HUNTER Forest snow

HUNTER Forest snow dijo

Las noches de luna encierran embrujo, quizás se deba a la misma mecánica como las que mueven las mareas. Precisamente esa atracción también la sienten algunos humanos, aunque solo unos pocos son los elegidos.
Hace muchos años, había un pueblo cercano a la costa del océano atlántico, sus playas eran de arena plateada por la noche y dorada durante el día. Cerca de la playa había un pinar de jóvenes árboles que luchaban por asentarse en la arena, además de sombra, proporcionaba un aroma que mezclado con la brisa del mar, embrujaba. En las noches de luna nueva, muchas mujeres buscaban su pareja en aquellos parajes y cuenta una leyenda que....
.............Aquella joven muchacha no conseguía encontrar a un nuevo amor, todas las noches vagaba por la playa sola, recorría sus huellas en la arena y de nuevo volvía, después otra vez y así hasta que la luna se alejaba. Entonces ella volvía a su casa despacio, muy triste y llorando, lloraba mucho.
Una noche no tenía ganas de andar y se sentó en la arena, su mano jugaba con la arena mientras miraba la luna, pero esta no le respondía nada. Pero aquella noche la luna se ocultó entre las nubes y ya no volvió a salir, fue cuando entendió el mensaje, se puso en pie y mirando a la nube que ocultaba a la luna, le dio las gracias, una sonrisa iluminaba su rostro, incluso corrió y saltó en la arena.
Semanas después, cuando acabaron sus cortas vacaciones volvió a su ciudad, allí se volvió a encontrar con los despojos de su antiguo amor, aquel que tanto daño le hizo y que aún le quedaban algunos pequeños cristalitos de la nostalgia. Pero cerró los ojos y recordó el mensaje de la luna, debía de empezar de nuevo y alejar los viejos fantasmas.
Empezó las clases como siempre, miró a sus compañeros y no vio nada en ninguno, quizás aquel, pero era demasiado tímido, no, su clase no era el lugar adecuado. Al día siguiente se sentó frente al espejo y decidió cambiar de aspecto. El pelo nada, dejaría que se hiciera largo, miró sus cejas, las corrigió un poco, las hizo más finas. Cambió la sombra de sus parpados, los oscureció mezclando dos colores, el negro y el malva, dejando finas líneas. Se colgó un solo pendiente largo y fino, parecía una aguja con forma de media luna, del enganche del pendiente colgaba un fino lazo de color rojo intenso.
Los zapatos de bruja se los cambió por botas con una hebilla grande plateada, de donde colgaban finos lazos rojos. Nada de calcetines de colores, medias finas de color negro. Su falda fue negra con ribetes rojizos, azulados y verdes, era larga y se mezclaba junto a las botas con los lazos rojos. Una blusa azul oscuro cerrada por un broche con una media luna, del cual colgaba un lazo de terciopelo negro y por último un chaleco con muchos bolsillos, en el guardaría sus armas de bruja. Como empezaría pronto el frío, se compraría un abrigo de largas mangas de color negro, los botones los forraría de tela roja y lazos rojos colgarían de los ojales, su cabeza la cubriría con un amplio sombrero negro de ala ancha.
Aquella mañana no hubo nadie que no atrajera su mirada, además anduvo con paso firme e ignorando las miradas, tanto de admiración de los chicos, como de envidia de las chicas, también causó sorpresa en los profesores, pero estos solo se limitaron a sonreír.
Al día siguiente se encontró pequeños trozos de papel con mensajes de toda índole, la mayoría buenos, fue cuando escogió. Empezó a tontear con uno, pero le decepcionó, no estaba a su altura. Después le cambió por otro, este avanzó algo más, pero tampoco consiguió llegar a su corazón, de nuevo otro ocupó su lugar. Este parecía diferente, pero al final falló, este le dijo que ella tenía el listón muy alto.
Pero mientras que esto ocurría, un muchacho brillante en sus estudios, pero una calamidad con las féminas, la miraba magnetizado por su figura, por su andar, por el movimiento de su pelo que asomaba por debajo del amplio sombrero. Pero permanecía escondido, detrás de la estatua, no tenía valor para acercarse a ella, cuando ya se perdía de vista, el muchacho agachaba la cabeza y regresaba a su casa, primero triste porque ya se había marchado, pero luego en casa, cuando se sentaba frente al portátil y abría su corazón, se alegraba por que la vería de nuevo, era una tortura, pero ella no estaba a su alcance.
Pero nuestro joven amigo se equivocaba, la bruja le había descubierto, su mirada era demasiado sensible como para pasar desapercibida, ella le había mirado utilizando el rabillo del ojo, incluso le vio bajar la cabeza. Y sin que el se diera cuenta, nuestra bruja investigó quien era aquel admirador oculto, que desprendía tal dolor.
Estaba en otro edificio, estudiaba letras y su nombre era Marcos, era muy introvertido y no hablaba con nadie, no iba a fiestas, no se emborrachaba y tampoco salía con chicas, aquel viernes, nuestra bruja le esperó detrás de la estatua.
Nuestro joven enamorado se colocó en el extremo opuesto por donde ella aparecería, sin darse cuenta de quien había al otro lado de la estatua. Empezó a impacientarse, la bruja no aparecía y cuando se dio la vuelta desolado para marcharse se encontró frente a ella.
Sus ojos se abrieron como platos, abrió la boca sorprendido, pero ninguna palabra salí de ella, nuestra bruja, sonrió y le cogió de la mano, el se dejó llevar y por camino hacia la parada del autobús la bruja le dijo.
- Así que tu nombre el Marcos.
El la miró embobado, sentía el calor de su mano que apretaba la suya y solo pudo decir con voz casi inaudible.
- ¿Y tú? No he sabido enterarme de tu nombre.
En semana santa fueron a aquella playa, la luna apareció, el aroma de los pinos y del mar les embrujó y la luna de nuevo se ocultó, quería dejar intimidad a la enamorada pareja.

9 Enero 2010 | 01:00 AM

Bruja mala

Bruja mala dijo

Gracias por compartir la historia. Me gusta mucho la transformación.

9 Enero 2010 | 02:49 PM

HUNTER Forest snow

HUNTER Forest snow dijo

De nuevo volvieron las clases y la normalidad volvió a sus vidas en cuanto a la monotonía del día a día, pero con algunos cambios importantes. Ahora se reunían en la biblioteca y estudiaban uno frente a otro, él de vez en cuando la miraba de forma furtiva, algo que el sabía hacer muy bien. Nuestra bruja era consciente de esas miradas rápidas, en el fondo le divertía y decidió seguir su juego.
Pero aquella tarde Marcos hizo algo que la sorprendió mucho, en una de las fases de descanso, hablaban bajito entre los dos, frente a frente, entonces él cogió su mano derecha, esta estaba cubierta por unos guantes de red y sin dedos, además tres de ellos llevaban anillos, estos mostraban extrañas figuras. Él le fue quitando uno a uno los anillos ante la mirada de sorpresa de nuestra bruja, pero le dejó hacer. Después que los anillos quedaran en tierra de nadie, entre los libros de los dos, él sacó de su bolsillo una pequeña bolsa de fieltro verde y guardó los tres anillos dentro. A continuación, hurgó dentro de la misma bolsa y sacó un nuevo anillo, este era plateado y con una pequeña piedra negra, sin embargo las aristas de la piedra, brillaban como respuesta a la luz que recibía.
Nuestra bruja seguía sorprendida por los pasos que el osado estaba dando, pero aún así, no repuesta de la sorpresa inicial le dejó que acabara. Él, le entregó la bolsa a la vez que tiraba del cordón del mismo color y la bolsa se cerró, ella lo cogió con la otra mano.
-¿Qué es esto? – Preguntó nuestra bruja pronunciando despacio las palabras, un nuevo brillo desconocido para el había aparecido en sus ojos.
- Es la réplica – Respondió sonriendo, pero la sonrisa se le iba borrando despacio al ver la mirada de nuestra bruja.
- ¿Réplica? ¿De qué? – Respondió en el mismo tono, esta vez mordía las palabras.
- Tu apareciste en mi vida por un destello, yo estaba repasando las notas para el examen que tenía esa tarde, estaba sentado junto a unos arbustos a la sombra y entonces un destello me hizo perder la concentración, lo busqué, pero no daba con él, hasta que se repitió. Entonces te vi, cruzabas delante de mí en diagonal y cada vez que el sol daba en tu pendiente, este me enviaba su reflejo, como el faro que guía a los pescadores en la noche – Dijo ya muy serio.
Se hizo el silencio, nuestra bruja meditaba las palabras del osado que le había desnudado su mano sin permiso, miró la piedra y esta le devolvió una serie de reflejos de varios colores, era bonito, pensó. Ganaba tiempo, no sabía que responderle, estaba sorprendida de su pendiente, en un bolsillo llevaba el otro, que cosa más rara.
- ¿Y qué significa el anillo? – Preguntó con cambio ya en la voz.
- Quiero que sea un reflejo, el que te deje mi recuerdo, de la misma forma que yo te asocio a otro – Dijo de carrerilla, sabía que se estaba jugando todo.
Nuestra bruja tenía la mirada endurecida, un pliegue en la frente mostraba que detrás de el había gran actividad cerebral. Se estaban produciendo cambios en los que no había pensado, cuando debió hacerlo, no podía guiar los impulsos de él, que en esos momentos la miraba con cierto temor, seguramente estaba siendo muy dura con él. En ese momento el muchacho se levantó, pasó por su lado y se detuvo a su espalda, sintió como apartaba el largo cuello almidonado de color negro, dejando al descubierto su hombro izquierdo, puso sus labios en él y en ese momento los poros de la bruja reaccionaron, entonces el arrastró sus labios hasta el ángulo que formaba el cuello y el hombro, allí hundió sus dientes levemente.
- ¿Qué haces? – Exclamó nuestra bruja muy confundida por la reacción que su hombro le había enviado al cerebro.
- ¡Comerte¡ - Dijo él a su oído, a la vez que se alejaba en dirección a las estanterías, entró en la primera calle y se emboscó, observaba a nuestra bruja. Quería saber si había sido aceptado o no.
Nuestra bruja estaba aturdida, aquel muchacho estaba produciendo grietas en sus heladas defensas, había sentido fuego en el hombro, luego había recorrido todo su cuerpo y había encendido el fuego apagado de su corazón. Su mirada se endulzó sin darse cuenta, aquel atrevimiento había sido suficiente para derretir su coraza. Sin darse cuenta se llevó los dedos donde él había clavado sus dientes, sonrió y pensó si era vampiro, ahora eso estaba de moda. Pero no, apenas había clavado sus dientes, pero la sensación fue muy placentera, sintió pena de sí misma, no conocía el color del amor verdadero, pero entonces..., se envaró, de nuevo sus sentidos se alertaron y las defensas intentaron detener lo que estaba percibiendo, fue girando la cabeza hacia la derecha hasta los ciento ochenta grados.
Vio las estanterías, y le descubrió, la estaba mirando de nuevo. Pero no le molestó, no era una mirada sucia, no, el muchacho estaba loco por ella y ella le frenaba, ella no le dejaba exteriorizar sus sentimientos e impulsos, de alguna forma frenaba a la naturaleza. También pensó que no se había dado cuenta de que ya no lloraba. De nuevo su voz la sobresaltó.
- ¿Qué miras? – Dijo el muchacho de nuevo frente a ella.
- ¡Nada, nada! – Respondió sobre saltada al escuchar su voz cerca.
- ¿Te he molestado?
- No, quizás sorprendida, muy sorprendida – No reconoció su voz al responder.
- Me encuentro a gusto a tu lado y no he podido evitarlo, reconozco que te comería con sombrero incluido, pero también sé que eso no es posible.
- ¿Que buscas en mi? – Ahora la confundida era la bruja.
- Tú me gustaste desde el primer destello de tu pendiente, seguramente sea debido a lo que desprendes, me gusta la fragancia que dejas a tu paso, hay veces que he ido detrás de ti. Tu forma de hablar, a pesar de que quieres aparentar ser borde, pero eso es una pequeña defensa, sé que es muy difícil comprender tu sensibilidad y sobre todo lo que tú quieres, ahí es donde me encuentro en un callejón sin salida, tu no dejas entrar a nadie – Dijo hablando despacio, quería que sus palabras quedaran en los surcos de su mente.
- No puedo, lo que quieres no se consigue con pedirlo – Respondió nuestra bruja sumida en un mar de dudas.
- Eres una fortaleza irreductible, tu formas parte de tu problema. No quieres amar a nadie más, tú lo has decidido. Aunque haya veces de que dudes, es cuando he podido acercarme a ti, pero no quieres que avance más. Algo te impide romper con el pasado. Pero te diré, que no cuenta para mí, solo me importa de ahora en adelante.
Nuestra bruja de confundida paso a desorientada, comprendía el mensaje de las palabras del muchacho, pero este no se daba cuenta de que no era de tan fácil solución, debía de reordenar el orden de sus pensamientos e ideas al respecto, el camino era muy complicado y no se podía solucionar de hoy para mañana.
- Es posible que tengas tu parte de razón, pero te ruego que comprendas que con el pasado no se rompe como se cierra un libro, precisa de tiempo, de mucho tiempo.
- Es cierto, pero no te voy a dar más de un día – Respondió el muchacho sonriendo por su broma.
- Escucha muchacha desconfiada, vamos a conocernos mejor, no importa el tiempo, pero si debes ayudarte tú, me da la sensación de que has debido de tener una relación anterior muy atormentada y te han dejado secuelas, yo intentaré curar esas heridas, pero debes colaborar.

Es como en el cine, ahora me alejo de ellos, la visión es más amplia, se pueden distinguir mas mesas, más muchachos y muchachas entre las estanterías, grupos en torno apuntes, algunos con el cuerpo doblado encima de la mesa, señalando con el bolígrafo y el líder por un momento ordena y marca la pauta. Si observas la mesa contigua, allí es un grupo de muchachas, todas están enfrentadas en lógicas invisibles ya me voy alejando. Las estanterías de la biblioteca son más numerosas.
De nuevo centro la mirada en nuestra pareja, tienen las manos cogidas por encima de la mesa, eso está prohibido, es una norma de la biblioteca, ella sonríe, a el no le veo la cara, pero está sentado sobre una pierna doblada, parte de la camisa le aparece por debajo del jersey y se le ha caído el bolígrafo al suelo, cerca de las patas de la silla, pero no se ha dado cuenta.
Ahora todo es un conjunto de vidas cruzadas dentro de la biblioteca, atravieso el gran ventanal de la biblioteca y ya no les distingo, el edificio de la biblioteca se aleja, se va haciendo más pequeño, puedes ver el conjunto de la zona universitaria, veo el Monasterio de San jerónimo, una tienda de electrónica, ¿Almagro? No lo veo bien, una tienda de bolsos Teorema, nombre muy apropiado. Un hotel del siglo XVI cerca del río Darro. Varias calles perpendiculares, algunos coche mal aparcados, algunos incluso en doble fila ¡Infames vándalos! La carretera de Granada, el desvío hacia la autovía de Sierra Nevada, creo que es la A-44, tampoco lo veo bien, varios vehículos de diferentes formas y colores que se cruzan y cambian de dirección en busca de su destino y yo, sigo alejándome.
Ahora es una ciudad que se va alejando de mi vista, pero varias nubes me tapan ya la visión, se vuelven negras, oscuras, y es cuando abro los ojos. Escucho, es de noche, silencio. El autobús nocturno acelera en la cuesta y pasa por debajo de la ventana, miro la hora, los números, los dígitos verdes me devuelve cuatro cifras y dos puntos los separa, 04:57, entonces intento recordar el sueño, pero no lo consigo, solo retazos, una bruja, un pendiente que envía destellos cuando se encuentra con los rayos del sol, un muchacho oculto detrás de una estatua que sigue con la mirada a la muchacha de sus sueños, ¿Una ilusión?
Pienso en mañana, el invierno está terminando, ya hay algunas flores en los árboles, ¿Que ciudad era donde tuve ese sueño? Imposible de recordar, entonces cerrando de nuevo los ojos, pido al viento que no separe a la pareja, que lleve muy lejos juntos, puedo exagerar y sonrío, juntos incluso en la eternidad.

9 Enero 2010 | 09:04 PM

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Sí, hoy mis ojos también son más bonitos pintados de lágrimas. Tu sonries... y yo lloro. EL SALVADOR DE LOS SUEÑOS NO VINO ESTA VEZ Esclava de mis sentimientos. Juguemos a pensar que todo es un juego.
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